Un invierno en femenino: entre la biografía y el ensayo.

Ha pasado el invierno y durante estos dos meses – llenos de vorágine en mi vida literaria y personal- me han acompañado dos géneros como son la biografía y el ensayo, ambos en femenino y en feminista. ¿Y por qué? Porque, por un lado,  Tras prisiones y traslados,  es el diario o biografía de la vida de Nadezhda Iákovlevna Derkach, una joven rusa y judía que pasó siete años entre varias cárceles dentro del régimen de la Rusia zarista, años en los que no dejó ni por un minuto de defender sus ideales anarquistas a través de la lucha por conseguir una educación antes de protestar por el cambio y después, por su propia libertad, en una sociedad donde se intentaba privar a las mujeres de algo más que una educación digna.

Por otro lado, me he adentrado en el ensayo Monstruas y Centauras, Nuevos lenguajes del feminismo de la filóloga y narradora contemporánea Marta Sanz, un exponente de la literatura femenina en lengua castellana que viene a desmontar los cimientos de estudios interesadamente heteropatriarcales, así como la necesidad de defender las miradas y las perspectivas del espectador, del oyente y del lector sobre el texto artístico, devolviéndole a este su ser y recordando que no todo puede ser enmendado, e incluso, censurado.

Sin duda, desde una lectura que toma como perspectiva mis conocimientos respecto al género literario o textual, la parte autobiográfica del ensayo es ineludible, ya que muestra de la visión y la responsabilidad de una mujer que nos expresa sus opiniones, que se nos abre en canal, de una manera clara y rotunda, mientras que la biografía no deja ser el diario de una revolucionaria, donde podemos inferir su modo de pensar, de ser y de sentir, sin necesidad de que ella misma vaya más allá de contarnos la vida entre prisiones e intentos de fuga.

Entre los numerosos píes de página del primero se nos dibuja el retrato de los compañeros que lucharon junto a la valiente Nadezhda, de su diario se pueden extraer varios datos resultan chocantes para alguien que desconoce mucho la historia de Rusia. Uno, también había clases en las cárceles, las presas comunes estaban obligadas a realizar trabajos forzosos, mientras las presas políticas como Nadezhda llevaban una “vida más cómoda”, aunque recibían también castigos físicos, encierros y constantes traslados hasta llegar al lugar del destierro. Segundo, su situación estaba sujeta realmente a la voluntad de un régimen que cambiaba de postura continuamente y al designio de los diferentes alcaides que se ocupaban de la organización de las cárceles. Y tres, que la sororidad entre las presas políticas, aunque fueran de distintas ramas de la misma ideología o viniesen de diferentes religiones, era indudable, así como su colaboración estrecha con los hombres de sus “partidos” y “asociaciones” que las ayudaban desde los otros módulos  o vagones. De Tras prisiones y traslados se entresaca la historia de una mujer fuerte, segura y que siempre trató de encontrar compañía dentro de su profunda soledad, sin olvidar sus ideales, siendo ya muy avanzada para su época e intentando siempre superarse y vindicándose desde el comienzo.

Mientras tanto, Marta Sanz nos muestra de manera certera entre sus pensamiento lo que muchas mujeres pensamos de nuestro país y, en general, del sistema económico, laboral y de la sociedad. Pone en tela de juicio el sistema patriarcal,  sabiendo que toda su vida ha vivido en él, que ha cedido a las imposiciones y que ha sufrido el juicio de hombres y mujeres que la han rodeado, pero ha salido de una caverna a través de las letras, del cine, del arte y del trabajo duro, cuestionándose, en primer lugar, a sí misma y, después, al resto, y enseñándome mucho sobre las “perspectivas fundamentadas” de unos cuantos teóricos sobre cómo debe ser una mujer, sobre su lugar en el mundo, sobre cómo debe escribir y la de otros hombres que entienden que la sociedad será feminista o no será. Pero, sin duda, las partes que más han calado en mí son las del tercer capítulo “Representación: máscara, carne, escrutinio, lectura” que tocan con la perspectiva del lector, que abren y cierran la mayor crítica a la sociedad “hay que enseñar a leer” y a “leer bien”, dándonos numerosos nombres de escritoras, ensayistas, poetisas, narradoras… mientras nos insta a leer sin complejos, buscando nuestra propia mirada, sin dejarnos influenciar por la biografía de los autores y autoras, buscando los resquicios de la crítica, teniendo en cuenta el uso del lenguaje y liberándonos de una sociedad, donde cada vez más, todo se reescribe mediante la perspectiva, pero en donde “todo pasa” y “nada queda” porque, quizá Marta solo nos quiere instar a que escribamos de nuevo la historia, la música, la melodía, la literatura, el arte, respetando lo bueno y lo malo del legado, porque nuestro lenguaje es la representación.

Libros febrero-marzo

Bibliografía

Nadezhda Iákovlevna Derkarch (2006). Tras prisiones y traslados. Diaclasa. Adquirido en la III Feria del Libro Anarquista de Cartagena, Librería la Rosa Negra (Madrid).

Marta Sanz (2018). Monstruas y Centauras. Nuevos lenguajes del feminismo. Anagrama, Barcelona. Adquirido en La Montaña Mágica Librería de Cartagena.

 

Anabel Úbeda.

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