Versos de Luis Antonio de Villena

Hace ya unos meses, durante los comienzos orgullosos del otoño, tuvo lugar la tercera edición del Festival Poético Deslinde, aquí en mi ciudad Cartagena. En el marco de esta importante reivindicación cultural y literaria siempre tiene un lugar un encuentro/ coloquio entre un autor consagrado, sea nacional o extranjero, y jóvenes que son ávidos lectores, se dedican a la crítica literaria, a la gestión cultural, al teatro o a desarrollar su pluma en distintos géneros. En aquella ocasión, tuve el honor de ser invitada y de escuchar al humanista y poeta Luis Antonio de Villena, cuya nutrida obra poética es, sin duda, uno de los referentes de la literatura contemporánea castellana.

Tras preguntas y reflexiones tendentes al papel de la crítica literaria, las nuevas corrientes poéticas e incluso el papel de la mujer como creadora de poesía, conocimos un poco más al autor y sus visiones. Entonces, se sorteó una plaquette del mismo que tuve la suerte de ganar. Esta pertenece a una colección impresa por el Aula Jesús Delgado Valhondo de la Asociación de Escritores Extremeños. En ella, quedan reflejados unos 16 poemas, seguramente recogidos en distintas publicaciones y de diferentes momentos poéticos, dado que recorren temas como la belleza – muy del gusto del poeta–, la soledad, la confusión o el paso del tiempo. Como tengo poco más que decir, a continuación, os dejo los versos de los poemas que más me han llegado:

“[…] Detesto vuestro orden que destruye y mata,

Me hago la voz de todos los que arrodillasteis,

Detesto vuestra estúpida seguridad […]”

Maravillosos inviernos infantiles.

 

“[…] Volvió casi clareando a casa, como otras veces,

Estaba algo aturdido de cerveza y los restos infelices

De medio éxtasis tomado, con ella, al filo de las once…

[…] Se echó en aquella cama estrecha  […]

Y entonces en ese instante en que el pecho crecía

De desazón y páramo infecundo, empezó a llorar

Ruidosamente, …, solo en su cuarto estrecho de estudiante […]”

                                   La Víspera incierta.

 

“[…] Nunca fui de los suyos. Los odio. Los detesto.

Su vida levanta comandancia y estados.

Su vida es un cuarto de estar con aduana.

Jamás con ellos, aunque no esté seguro de mi sitio.”

   La mayoría moral, intachable y serena.

 

Anabel Úbeda.

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