Retazos #1: La Cartagena novelesca de JJ Bermúdez

El autor cartagenero José Joaquín Bermúdez brinda a su público el final de su trilogía del medio siglo con Los cuatro santos, donde Rafael Sánchez, un detective literario pone fin a sus andanzas nacionales e internacionales. En sus 170 páginas de narración, encontramos una tercera entrega que se puede leer de manera individual, aunque se vayan quedando algunos huecos que rellenar. Para conocer más de este personaje, se debe recurrir a El último de cuba (2016) y El hombre de negro (2017).

Sus andanzas, contadas desde la perspectiva de un narrador omnisciente, se ven continuamente interrumpidas por el fluir de consciencia del propio autor, que podría remitirnos a la famosa magdalena de Proust, y en muchas ocasiones, descolocarnos en la trama y hacer que nos perdamos entre enumeraciones de elementos químicos, tipos de costuras, nombres propios de una Cartagena de otra época o simplemente calles. Estas se encuentran en equilibrio, con el mismo pensamiento del escritor que – en mi humilde opinión- parece identificarse a ratos con el hastiado Rafael y el cual, parece opinar igual que él sobre la comparsa literaria de la ciudad trimilenaria que cimenta su cultura sobre los manejos hipócritas de Pancho y Rancho, dos promotores y editores literarios de escasos escrúpulos.

Otro elemento que destacar es la presencia del nieto ausente que ayuda a Rafael en sus investigaciones y que, en cierto modo, me ha remitido a la relación entre Ramón Villaamil y su nieto Luisito en Miau de Benito Pérez Galdós, el cual abogaba por su abuelo ante Dios, antes de la resignación fatal. En este caso, el pequeño se le aparece al abuelo y hasta lo llama por teléfono para que no se sienta solo y para mediar en sus pensamientos.

Antes de cerrar este pequeño artículo, os invito a leer esta novela para conocer la Cartagena de los recuerdos del autor, siempre teniendo a la vista que posee cientos de referencias eruditas y nos traslada a la mitad del XX, a un mundo de suspense e intereses ¿creados o creativos? Tú decides.

Los cuatro santos, José Joaquín Bermúdez Olivares, editado por Editorial Huerta Grande.

– Sí, bueno vosotros sois competencia con lo de las clases, ¿no?, quería comprobar si podías juzgar objetivamente su comportamiento. Pronto tendré que ver a un experto, el profesor Daniel Barriocanal, profesor albaceteño, y para entonces me gustaría haberme hecho un retrato cabal de esta bendita ciudad.
– ¡Bendita, dices bien! – exclamó Antúnez mientras repelaba la leche condensada al fondo de la copa-. Siempre he pensado que es un lugar demasiado cómodo, cálido, lánguido [estaba citando a alguien] que da un paisanaje apoltronado y encantado de haberse conocido; el que hace algo aquí viene de fuera, y el que pretende hacerlo tiene que salir. Como tú eres forastero supongo que algo querrás hacer…” (Página 49)

“El entierro fue en Los Remedios (curioso nombre), y asistieron docenas de pretendientes literarios – solo hombres, cual es costumbre- que no dejan un momento al viudo, procurando que no olvide sus míseros manuscritos, la notita en el periódico o el minuto de gloria en la radio local: así es el ser humano, el muerto al hoyo y el vivo al bollo.” (Página 134)

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