“El amor lo puede todo”: Ababol, 17 de febrero

Rebecca West. La tenacidad es el único camino para hacer realidad nuestros sueños. Cuando el arte es el único salvoconducto.

Nos situamos al final del siglo XIX, una época circundada por grandes cambios que operan tanto a nivel social como moral, ya no es sólo la Revolución Industrial que está transformando los mapas y los modos de vivir en Inglaterra, sino también el modo de hacer política, de informar y de luchar por la justicia, la individualidad y la familia. En este convulso entorno, y no tan lejos de la Primera Guerra Mundial, situamos a ‘La familia Aubrey’, una novela escrita por la periodista y activista Rebecca West que rescata Seix Barral y que recoge la primera parte de la Saga de la Centuria (‘The fountain overflows’, 1956).

Esta familia de origen privilegiado no pasa por su mejor época y es que, como nos cuenta Rose desde su edad adulta, el idealismo y la falta de cabeza del progenitor Piers le hace no ser capaz de conservar un empleo e invertir todo el dinero en inversiones que acaban generando deudas, lo que los deja en la ruina. En este ambiente, sus hijos crecen siendo conscientes de las dificultades y aunque su sacrificada madre, ex concertista, trata de no involucrarlos, ellos se convierten en uno de los pilares fundamentales de la historia.

Nos encontramos ante una novela llena de la clarividencia infantil de Rose, madura a veces, que analiza las pasiones y miedos de su madre, de su padre y de sus hermanos, llevándonos a escenas donde los roces familiares se mezclan con la eterna pregunta: ¿se puede perdonar todo a los genios? Y es sobre esta que gira la vida de una familia excéntrica, marcada por acontecimientos sobrenaturales que no pueden ser nombrados en el cruce con las viejas amistades y marcada por un asesinato circunstancial que cambiará por completo el rumbo de sus vidas.

Entre los enfrentamientos familiares destaca, sin duda, el mantenido durante toda la novela en una especie de guerra fría por la hija mayor Cordelia y la madre, en el que la pasión por conseguir la independencia y romper el mal recuerdo de la infancia, se enfrenta a la necesidad de ocultar la verdad, pues el talento y el oído son esenciales para ser un virtuoso. Dentro de esta galería de personas, con caracteres bien definidos, encontramos al simpático Richard Quinn, el hijo pequeño, siempre con la palabra justa; o a la prudente y cariñosa prima Rosamund e incluso a la profesora más tenaz y protectora con Cordelia, la señorita Beevor, que nos demuestran el fondo de pluralidad de las conductas humanas.

Pero si algo nos enseña Rebecca West en ‘La familia Aubrey’ es que la tenacidad es el único camino para conseguir nuestros sueños, que la felicidad depende de los ojos con que se mire y que el amor sobrevive a cualquier circunstancia, incluso al abandono.

Publicada en el suplemento literario ‘Ababol’ (La Verdad de Murcia), el 17 de febrero de 2020, firma Anabel Úbeda.

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