Retazos #5: Los ‘Apuntes para un futuro caos’ de Christian Nieto Tavira

XVII
hoy le vi encima de un olivo,
con esa risa que solo tienen los que ya están muertos,
alejados de una vida perecedera,
con fecha de caducidad.
el muerto solo tiene su risa para llevársela a la tumba.

Christian Nieto Tavira (1997) nos trae sus ‘Apuntes para un futuro caos’ (Boria ediciones, 2020), unas verdaderas danzas a la muerte, no en el sentido medieval, sino como una llamada a los incomprendidos que se sienten atrapados por un mundo de apariencia, desesperanza y dolor, cantadas desde una cuarta persona – apunta Jesús Pacheco en su prólogo- que no es un dios, pero funciona a modo de desdoblamiento del yo-poético para llamar la atención sobre el desgarro como parte de la vida y el “caos” o “más allá”, que aquí ficcionado, sirve para liberarnos.

         El poemario se compone del prólogo ya mencionado, que realiza un exhausto análisis del hilo conductor e influencias, cincuenta composiciones y un epílogo ‘El pájaro Christian y el árbol de poesía’, donde se dibuja al poeta como un pájaro generoso que canta con y para sus hermanos, firmado por Samuel Martínez Callado.  Las composiciones conforman un camino que se abre en el bosque (I) donde el poder igualador de la muerte nos recoge a todos, sea cual sea nuestra condición, mientras el doble empieza a desangrarse y nos mostrará el camino identificado en la poesía (L) que lo funde al yo para mostrar que en la escritura está la vida y que, a veces, en ella se sangra.

       A lo largo del mismo se repiten conceptos relacionados con la muerte, como la ‘flor’ (IX, XXVI o XXVIII) que está llena de vida y a la vez es bella, aunque su color sea oscuro; otras reiteraciones que componen el marco del final y de cómo volvemos a la tierra es la presencia del ‘gusano’ (XXIX y XLIX) o el ‘buitre’ (XXXIII) que son los que reciben nuestro cuerpo cuando ya no es útil, cuando dejamos de existir físicamente, para ser solo un espíritu en la tierra de los muertos.

Por otra parte, en esta aparente huida en línea recta hacia lo único que aporta esperanza, la escritura, la cuarta voz es capaz de transmitirnos que la cura para el dolor es aceptarlo y seguir sobreviviendo en el mundo hasta encontrar en esa danza final, la verdadera luz, nacer se perfila como un castigo para aquellos que no se refugian en el destino (XVI).

¿Es la vida para algunos una sombra demasiado larga para transitarla? ¿O es la oscuridad que nos rodea, en ocasiones, la misma que nos hace aceptar o desear un final que no tiene fecha determinada? A eso nos llevan XL, en que él que se desató de todo lo vivido, se dejó morir, renunció a todo sufrimiento o, XLI, en que el tú al que se dirige podría perder la moral por sus objetivos y así desasirse de todo lo que le hacía humano.  Así que si queréis sobrevivir en el camino de cristales de estos apuntes: “Danzad, danzad, malditos.”

XII
morí cuando nací y por eso soy un cadáver en un mundo
[de vivos,
cuando me veas acompañado de caronte
por fin sabrás que este río de sangre es mi estigia
y tu llanto el fin de todas las cosas.

(Fotos tomadas de la galería del autor)

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