Mi rinconcito en Ababol: Tres libros de la colección ‘Rayo Azul’

  • Colección perteneciente a la editorial Huerga y Fierro.
  • Reseñas publicadas en 2020 (enero-septiembre) en la edición física del suplemento Ababol del periódico La Verdad (Murcia).
‘En este momento que llamamos lugar’, Juan Antonio Tello

En este hondo poema de Juan Antonio Tello, domina el trabajo con la figura retórica. Cada fragmento conforma el río que fluye sin cesar renovando las aguas. Sus imágenes se conjugan en lo humano, lo natural y en la resonancia de los sabios y la literatura. El yo que reflexiona renuncia a la paz, siendo arroyo que desemboca y nos erosiona, sabe que la literatura pincha y tiene significado, él es quien lanza las flechas. El tiempo es un niño que no aprende a hablar y un azar que se confunde en el espacio.

‘Pavesas y lar’, José Ángel Hernández

José Ángel Hernández nos remite a la herida que produce la palabra y que hace que todo salte en pedazos. El autor no busca cauterizar, sino indagar en el hueco que esta produce desconfigurando la disposición del verso que vuelve a la normalidad hacia su final, volviéndose más reflexivo. Las ‘Pavesas’ se configuran entre el molino y las lindes, donde la palabra se desgrana, se procesa y se cultiva, mientras en ‘Lar’, esta vuelve al hogar, al germen de su concepto y su nominalización, siendo el papel quien le insufla la vida. Con un lenguaje sintético y un ritmo entrecortado, nos expone ante la génesis y la versatilidad del código.

‘Después’, Isabel Bono

La colección Rayo Azul nos trae ‘Después’ de Isabel Bono, un poema intimista que sucede en un único escenario: el encuentro de la pareja. Los versos escuetos y flojos que lo componen, nos permiten ver los movimientos que los acercan y alejan en el tira y afloja del amor y el erotismo, simbolizados, en ocasiones, por la misma naturaleza: los árboles, el canto de los pájaros y la humedad. La poeta da espacio para la soledad que nos ordena en el silencio y para observar que el deseo que tiene el poder de reconstituir nuestro calor y de destruirnos, retomando diferentes tópicos como la herida que siempre puede ser cauterizada.

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