‘La desertización del pasado’: Ababol 25 de abril

Rafael Navarro de Castro nos trae una historia sobre la España vaciada. Nuestros pasos desvisten la tierra de los antepasados.
Editado por Alfaguara.

El Blas, es como tantos otros, un hijo de lo rural y del mundo salvaje que muchos españoles han olvidado: las sierras, las huertas, los pueblos y el campo. No es un personaje que posea unos orígenes venerables, incluso podría ser el protagonista de una novela picaresca transcurrida entre los siglos XX y XXI, con las salvedades propias de la centuria, él es un ladrón, sino un labriego y ganadero, y tampoco es un delincuente común, más bien un luchador que no se adapta a los tiempos.

El Garduña, llamado así por sus vecinos, nace y crece en una España atravesada por la República y la Guerra Civil, haciéndose adulto entre el pastoreo de las cabras y la búsqueda de la moneda para su familia, en tiempos donde la Guardia Civil no preguntaba, solo actuaba y en los que el estraperlo era una forma de supervivencia, en este caso, haciendo portes de la leña. El Blas, conocerá en los años de la posguerra sus primeros ardores juveniles junto a la prima y la costurera, el vino del abuelo y lo que es partirse el espinazo cada día para aprender la lección más útil, que la tierra dignifica y que sus saberes no aparecen en los libros, nacen de la observación y el trabajo. Su juventud la pasará entre titubeos nocturnos que lo llevarán irremediablemente al cuartelillo, donde los palos castigarán parte sus pecados y serán el revulsivo para “enderezar” su vida y seguir las convenciones impuestas por la sociedad rural, casándose a escondidas con su amor de toda la vida, la Antonia, su contrapartida.

Los Peñoncillos y otros lugares rurales conforman el espacio donde se desarrolla ‘La tierra desnuda’ de Rafael Navarro de Castro, escritor novel y activista ecológico que reside en Sierra Nevada. En la Sierra de Huétor (Granada) conocemos una vida que se mueve en un equilibrio de fuerzas, entre lo que se debe y lo que se quiere mientras la vecindad envejece y el campo se vacía de niños, en favor del interés económico y el ladrillo, hasta la casi total despoblación, incluso presentándonos la evolución de la prostitución y su consumo, como medio para que reflexionemos sobre el trato que ha recibido la mujer desde la desaparición de lo rural hasta hoy.

En cada episodio, nos regala una cita relacionada con lo que se va a tratar y nos muestra la historia olvidada de la España vaciada, donde los hombres dominan la tierra, incapaces de adaptarse al “progreso” y la mujer gobierna el hogar, pero no su vida ni sus instintos, guardando sepulcral silencio sobre las injusticias. Ellos nos hacen cuestionarnos si se debe volver a la comunidad desde nuestra perspectiva educacional, para evitar los desagravios de género, muy presentes en la novela, y para proteger la vida.

Publicada en el suplemento literario ‘Ababol’ (La Verdad de Murcia), el día 25 de abril de 2020, firma Anabel Úbeda.

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